jueves, 29 de junio de 2017

la importancia del relato

En todos los medios hay grandes entrevistadores. Hay gente que entrevista muy bien y tienen días tontos, y hay gente que entrevista de pena y de vez en cuando le sacan lustre a su curro. Y es cierto que muchas veces hay «entrevistadores estrella» que a veces pretenden ser más protagonistas que el propio entrevistado. En realidad, tipos de entrevistadores hay casi tantos tipos como de entrevistados.

Pero lo de hoy va de la importancia de los protagonistas. La importancia del relato que cuentan los propios protagonistas, que pueden ser famosos, desconocidos... da igual. Lo importante es que tengan una buena historia. 

Estos días, con esto de lo del orgullo, la SER ha ofrecido varias entrevistas de corta duración —en cuanto a tiempo que dura la pieza— en las que los entrevistados cuentan desde cómo dijeron que eran gáyer, de cómo fue su infancia... Bueno, de unas cuantas cosas. No escucharéis la voz del entrevistador (en este caso Javier J. Bas) pero... es que no es lo importante. Es un tipo de objeto radiofónico en el que de manera muy concisa y muy directa nos cuentan siempre en voz del entrevistado y sin añadidos de ningún tipo (salvo la música) las cosas que son interesantes. Por ejemplo, los Javis y Míkel López Iturriaga, en estos dos radiochips desentrevistados: 


Pero este tipo de entrevistas también llevan sonando en la SER dentro del «A Vivir...» De vez en cuando, Antonio Vico (que en este caso es el «entrevistador que no suena») trae historias de amor normal. Historias de amor pero... contada por los protagonistas y con la música que escogen los entrevistados. Vamos a escuchar una historia de gente que lleva casada más de 60 años y otra historia que comienza con una cita a ciegas. Aquí van otros radiochips desentrevistados:



Son piezas radiofónicas en las que en entrevistador pinta mucho, pero no lo vemos. Son piezas editadas en las que el oyente directamente escucha el relato de los protagonistas. Lo «económico» para el oyente es que escuchas muchísimas cosas sin perder tiempo y yendo al grano. Se gana un ritmo tremendo simplemente ahorrando silencios. Son historias que te atrapan, porque no hace falta que sea nada del otro mundo... Las historias cotidianas atrapan.

Son pocos minutos para el oyente, pero muchos minutos para el que lo hace, y se nota. Me encanta este formato en el que el propio contenido permite hacer este tipo de cosas en los que los entrevistados son protagonistas absolutos. Hay muchas formas de narrar historias... y qué bonito suena así. 

3 comentarios:

  1. ¿Historias de amor "normal"? ¿Significa eso que toman quimioterapia en lugar de homeopatía o cómo? Como se entere Mikel López Iturriaga, ese que reclama para sí mucha tolerancia, pero que trata a los que no piensan como él en aspectos de salud como mierda... Ay el día que los oprimidos se den cuenta de que también son opresores, y viceversa...

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    1. Las similitudes son tantas... la homosexualidad estaba considerada una enfermedad por la OMS. El tabaco era magnífico, según la Asociación Americana del Corazón. Al inventor de la lobotomía le dieron el Nobel. El PP denunciaba el matrimonio homosexual. Ay de los conversos que siempre tuvieron razón...

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    2. Otra cosa. Ya que estamos con el tema gay. Una cosa es celebrar la variedad sexual de los adultos, y otra la sexualización de los niños, que es responsabilidad de todo el mundo, tanto fachas como progres: esta cosa de que haya niños transexuales es un disparate. Es inconcebible que hayamos creado un mundo en el que el género sea tan importante para los niños, o para sus padres, que se considere siquiera aceptable que cambien de sexo a esa edad. Los niños no tienen sexo, punto.

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