martes, 2 de mayo de 2017

preguntando por la competencia (1)

Ocurrió el 11 de febrero de 2002 en Onda Cero. Lo habréis escuchado en mil millones de recordatorios que se han hecho en la radio, pero aún no había pasado por el blog. 

Se trata de un trocito de una entrevista de Luis del Olmo a Aznar que tuvo lugar en La Moncloa. Como ya conté en el blog en una ocasión, la última entrevista que concedió Aznar a la SER, en concreto a Iñaki, fue el 18 de septiembre de 1996. Desde entonces... jamás de los jamases. Nada. 

Al final de aquella entrevista de Luis del Olmo a Aznar, sin que aparentemente viniera a cuento, quizá con ánimo de buen samaritano, quizá con ánimo de quedar de guay, quizá porque era una forma de denunciar una cosa sospecchosa en democracia, quizá por todo esto a la vez y por alguna otra razón que sólo él conocerá, del Olmo, al final de la entrevista le preguntó al Presidente si, igual que había tenido a bien concederle una entrevista a él, si por algún casual algún día en esta vida le concedería otra a Iñaki. Ocurrió este radiochip aznaresco que Palaciego me pasó a mp3: 



Lo que transcrito junto con lo que dijo después (y que no tengo continuación en el radiochip) queda: 

Del Olmo: «Pues le voy a hacer una petición personal, hablando de recibir aquí. A mí me ha resultado relativamente fácil. He solicitado el hacer una entrevista, y la estoy haciendo. Le voy a hacer una petición con todo el respeto a usted y a todos mis compañeros: que reciba usted, como me ha recibido a mí, a un querido compañero de la competencia, Iñaki Gabilondo, para que pueda dirigirse a sus oyentes como me estoy dirigiendo ahora a los míos.»

Ánsar: (Silencio)

Del Olmo: «No se ha cortado la emisora. Es un silencio el que se está produciendo en este momento.»

Ánsar: «Yo le deseo al señor Gabilondo todos los éxitos que pueda tener en su programa. Él es un profesional que tiene una trayectoria muy larga; pero, como usted comprenderá, las entrevistas no es que se concedan o no por capricho; influyen muchas circunstancias. Evidentemente, del mismo modo que usted puede tener interés de entrevistar al Presidente del Gobierno, el Presidente del Gobierno o cualquier otra persona pueden tener la libertad de conceder o no conceder una entrevista. No se trata nada más que simplemente de eso. Es un ejercicio de libertad.»

Efectivamente, era un ejercicio de libertad. Pero no concederle jamás de los jamases una entrevista a la radio que con muchísima diferencia era la más escuchada de España... Era además sospechoso y de lo que ahora denominaríamos «poca calidad democrática». Pero en fin... 

Y como este radiochip lo hemos escuchado mil veces en mil sitios... Vamos a ver si podemos contar alguna cosa más que se dijo en aquella entrevista de hace 15 años y un mes. Por ejemplo, se habló de... ¡oh, sorpresa! ¡El tema de Gibraltar! Del Olmo dijo que si habían renunciado a su soberanía, y ya en ese momento de lo que se hablaba era de la soberanía compartida. 

Hablaron del caso BBV, de si vería con agrado o no que el juez Garzón recibiera el Nobel de la Paz (que obviamente, escurrió el bulto),.. Y además de muchos más temas, Del Olmo preguntó: 

Del Olmo: «A propósito de la independencia, ya se habla sin miedo de algunas cosasbque parecían tabúes, por ejemplo, eso: la independencia, el referéndum. El otro día el Ministro de Justicia me decía que eso no pueden hacerlo, porque lo impide la Constitución. Pero imagínese que el señor Ibarretxe convoca ese referéndum. ¿Cómo piensan impedirlo?»

Ánsar: «Es que esa convocatoria es una convocatoria en sí misma que no tiene ninguna virtualidad, porque no hay ninguna capacidad para convocar ningún referéndum. En consecuencia, cualquier actuación en ese sentido estaría completamente al margen de la Ley y no tendría el menor efecto político, ni tendría el menor efecto jurídico. La misma convocatoria es una convocatoria que me parece, en sí misma y en su planteamiento, un perfecto disparate el solo planteamiento; pero es que, además, no tiene ninguna posibilidad ni jurídica, ni política, ni legal y, en consecuencia, me parece un absurdo.»

Y luego era relativamente fácil escurrir el bulto con eso de que hasta que no se acabase el terrorismo, que bla, bla, bla... El terrorismo era un problema que en cuanto a esta cuestión permitía salir airoso de este tipo de preguntas. 

Hablaron también de natalidad, de Marruecos, de impuestos, de lo caro que era el suelo para construir vivienda... Ojito a la pregunta y a la respuesta: 

Del Olmo: «¿Pero usted cree que la Administración no puede hacer algo para que el metro cuadrado baje un poco?»

Ánsar: «Sí, sí. Podemos liberalizar y se debe de liberalizar el suelo. Lo que le digo es que la dificultad de eso es que eso forma parte de la financiación de las Corporaciones Locales y de las entidades municipales. Algo se ha avanzado en ese terreno; pero todo lo que sea liberalizar la política del suelo en nuestro país, que se amplíe evidentemente la oferta, eso significa más facilidad para la promoción de viviendas y, por tanto, más oferta. Eso, sin duda, haría descender el precio de la vivienda en nuestro país.»

Tócate los santísimos huevos, Mari Trini. Vaya toalla. Aplausos. 

Y luego también hablaron del IPC, de Israel... Bueno.... muchas cosas. A día de hoy, creo que lo más reproducido de aquella entrevista no fueron estas cosas. Fue lo de Iñaki, que es una cosa casi anecdótica. Pero así somos.  

3 comentarios:

  1. O quizá porque era amigo de Gabilondo.

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  2. Te me has adelantado, C., como casi siempre.

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  3. La de gomaespuma, en m80, al candidato Aznar, ¿la tiene alguien? Esa promesa de invitarles a la Moncloa cuando fuera presidente, y la coña que hicieron.

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